La mañana Domingo 16 de Diciembre de 2008, su papa le alcanza el diario El Bocon, en la portada mostraba todos los equipos que tenian posibilidad de alcanzar el campeonato nacional, el segundo equipo con mayores posibilidades era Universitario de Deportes, tenia que ganar y esperar un resultado adverso para el equipo tacneño en su cancha, no era imposible. Dificil pero no imposible.
Marco tenia 6 años sin ir al estadio, a la tribuna norte para ser mas exactos, no conoce otra tribuna, le dice a su papa que no haga planes ese dia, ¿porque? pregunta preocupado "porque hoy iremos a ver campeonar ala U" le dice con una sonrisa de alguien que tiene una fe mas grande que la fe inventada por la religion. Un primo tambien hincha crema se anima y quedan en salir a la 1 de la tarde al estadio, se va a almorzar a casa de su hermana, siente la misma emocion que sintio la primera vez que fue alla por el 96 con 13 inocentes (ni tantos) años. No deja de pensar en la posibilidad de ver campeon al equipo despues de 8 años de frustraciones. Sube a la combi se encuentra con su papa cuadras mas abajo y tambien con un grupo de fanaticos que suben al bus en medio de la protesta del cobrador, chofer y de los pasajeros que temen ocurra alguna bronca mas adelante.
Marco recuerda sus epocas de barrista pero de los buenos de los que cantan (dejando la garganta en la cancha) y siguen al equipo sin llegar a la violencia no justificada o al robo, pero no deja de verse reflejado en los adolescentes esmirriados que hablan de sus broncas, del equipo y empiezan a cantar se contagia pero no cede ante la tentacion, en la cancha sera diferencie piensa. Baja entre Wilson y Colon, camina con su viejo y su primo, cruzan el parque de la exposicion, encuentran un mar de gente, la mierda de caballo regada por la pista, los gorros, camisetas, gente pidiendo un "apoyo" pa la gente de la trinchera, revendedores!, bendita sea la tia que dejo la entrada a 12 soles dejando de lado una cola interminable por comprar en la boleteria. Pero la cola que hacia el ingreso al estadio no era muy corta que digamos teniendo en cuenta que el partido empezaba en menos de 30 minutos, al ingresar el estadio llenanose, Norte repleto y eso que faltaba ingresar gente, Marco no lo piensa dos veces y se quita el polo diciendole a su primo, vamos a la barra huevon antes que se lleno por completo, se acercan lo mas que pueden al bombo principal, empiezan los canticos de barra, se emociona al encontrarse saltando y cantando una vez mas en el medio de un mar de gente que quiere que su equipo grite campeon a las 5:30 de la tarde.
Yo soy de Norte / la hinchada mas grande / la que siempre alienta / por todas partes / la que hace correr / pavos y cagones / no lo sabian? / son maricones! / Dale U Dale Dale U...
Saltanto gritando, llego el primero gol a los 5 minutos de empezado el partido, un desmadre la tribuna, busca a su primo que se encuentra confundido en un abrazo con desconocidos que tienen algo en comun: Amor a la U.
Alguien grita GOL! del Melgar, todos se alegran, Marco grita: Vamos Norte conchesumare! no tiene reloj, no sabe cuanto tiempo va del primer tiempo, esta cansado las piernas le duelen la garganta le irrita, ya estoy viejo para esto carajo no deja de pensar. Pero igual lo siguen haciendo, por ratos descansa ve el partido con atencion reniega discute con los jugadores les grita como si pudieran escucharlo. Otra vez gritan gol de Melgar, se emociona canta con mas ganas, no importa si se queda sin voz como se quedaba cuando iba seguido al estadio en su adolescencia.
Acaba el primer tiempo, va en busca de su papa que lo decepciona con un melgar va perdiendo 2-0 ya no quiere regresar a la barra, se le fueron las fuerzas, las piernas le temblaban, se sienta a ver el segundo tiempo sentado a un lado de la tribuna, tuvo suerte de hacerse espacio.
La tribuna era una fiesta, todos cantaban, todos saltaban, apludian, la U es mas grande que sus problemas, no interesaba que la U no saldria campeon esa tarde, casi al terminar el partido un chileno mete el segundo gol y la trinchera revienta, no puede creer lo hinchas que son, no puede mas, se quiebra ante tanta ternuna, se emociona al ver tanta gente que pago su entrada con la fe ciega de ver a su equipo campeonar, se seca la lagrima consolandose pensando que el otro año si saldremos campeones, porque un equipo que tiene un mar de gente que siempre alienta canta salta y apoya al equipo en las buenas y en las malas y que lo quiere tanto merece ser campeon.