Una noche calurosa de Febrero a inicios del nuevo milenio, Marco podría jurar que algo pasaría, presentía que su vida cambiaria aquella noche, en la que sentado en un sillón de su cuarto mientras veía televisión a las 10 y tantos de la noche riéndose con las imágenes que veía, no le sorprendió escuchar su nombre, fuera de su casa, su mejor amigo vestido con short azul y polo negro (que era algo verdaderamente increíble, sabiendo la vergüenza que siente su amigo por sus piernas) le pasa la voz y le dice baja un ratito.
Mientras descendía las escaleras de su casa, en su corazón ya sabía lo que escucharía, la confirmación de los rumores que iniciaron 3 meses antes, al retorno de su viaje de promoción a Huaraz.
Se saludan y su mejor amigo le dice “la acabo de ver con ese pata, anda búscalos y sácale la mierda a ese huevón”, esa frase fue suficiente para que el corazón le latería a mil por hora, iniciara la búsqueda de la chica infiel, con la que había compartido el último año de su vida y de su adolescencia, en el camino iba pensando porque mierda no me lo dijo antes, porque chucha tiene que esperar a que pase esto para que yo me entere, caminaba acelerado, lo primero que hizo fue llegar hasta la casa del pata, preguntar por el al papa, escuchando resignado que había salido ya hace largo rato, que haría cuando los encuentre, el no lo sabía, solo quería ver con sus propios ojos, lo que ya todo el mundo sabía, incluso el.
Cuando escucho por primera vez los rumores, hablo con él, pero lo negó, dijo que todo era mentira, “calumnias contra tu hembrita cuñao”, cuando hablo con ella, paso lo mismo, “como vas a creer eso de mí, es que acaso no confías en mi”. Como explicarle a esa chica que lo tenia ciego, que desde que llegaron de viaje él lo sabía, y nadie se lo dijo, no lo escucho en una conversación de borrachos, no señor, basto un gesto para que el entendiera todo.
Al día siguiente del retorno del viaje de promoción, mientras estaban parados observando el desfile del colegio por su aniversario, paso por el lado de la pareja un amigo de ambos, este sin querer al pasarle la voz a ella, sonrió de una manera maliciosa, quizás sin querer, y sin percatarse que Marco lo miraba fijamente cuando hizo eso, esta persona había estado en el mismo viaje con ella, y por supuesto se había ganado con todo.
Ella peco de tonta, cuando se vio cara a cara con Marco después del viaje, lo tomo del brazo y lo primero que le dijo fue “cualquier cosa que escuches que yo he hecho en el viaje es mentira”, con eso sentencio el final de la pareja, quizás sin querer, quizás a propósito.
Se paseo por todas las calles aledañas a la casa del susodicho, no los encontraba, empezó a correr hacia la urbanización vecina, paso por parques, pubs pero nada, no había rastros de ellos, la desesperación por encontrarlos lo devoraba, aun en un vano intento por seguir engañándose, llamo a su casa, quería que ella le conteste y le diga una vez mas “todo es mentira amor”, pero nadie contesto el teléfono.
Tenía más de una hora buscando a la infiel, ya las fuerzas lo abandonaban, ya las esperanzas por dar fin a ese engaño de tres meses se estaban acabando, cuando regresaba a su casa, por una calle oscura, en toda una esquina diviso a una pareja sentada, se les notaba bien apretados, al seguir caminando, pudo darse cuenta de quien se trataba, era como si el chapulín colorado hubiera pasado por ahí y con su chicharra paralizadora los hubiera congelado.
Por un momento el corazón se le detuvo, empezó a caminar lento como dándose fuerzas para lo que venía, ahí estaban los dos, la chica a la que hasta ese momento lo tenía ciego de amor quizás, la chica que hasta ese momento fue la persona a la que mas quiso en su adolescencia, estaba con el protagonista de los rumores que ya no eran calumnias ni falsedades, simplemente era la confirmación de todo lo que había escuchado durante los últimos tres meses.
Al principio reacciono de una manera alturada, se sentó en medio de los dos, lo más relajado posible, y pregunto: ¿no que era todo mentira?, ¿no me dijiste huevón que no estabas con ella? ¿Desde cuándo están juntos?. Nadie respondía ¿desde cuándo están juntos? Insistió.
El se animo a responder, “recién hace unos días”, Marco asintió con la cabeza, volteo a verla, estaba irreconocible, esa expresión en su rostro nunca se la había visto, en todo el tiempo que tenia de conocerla, la vergüenza se apodero de ella en un tono rojo carmesí, “me dijiste que todo era falso”. Luego se paro frente a ella, y le dijo que quería hablar con ella un rato. Se alejaron un poco y le reclamo ¿por qué?, ella le dijo lo que debía de haberle dicho hace mucho, “esto paso por tu culpa, por tus celos, tus reclamos, tus insultos, tu mataste el amor que sentía por ti con tus maltratos, como quieres que te siga queriendo después de todo el daño que me has hecho”.
Marco se quedo sin palabras, ella se alejo caminando hacia su nueva pareja, el iba atrás de ellos, quería acompañarla a tomar su combi, pero lo cancelo diciendo “me voy con él”, la ira, la cólera por el orgullo hecho mierda en esa esquina, la furia por saber que todos, absolutamente todos sabían que era un cachudo, lo habían agarrado de huevón todo este tiempo, tenía que desfogarse: “culo roto” “tú fuiste mi mujer” “yo te rompí”, repetía constantemente atrás de la pareja, el pata no pudo o no quiso defender de las cosas que escuchaba acerca de su enamorada.
Llamo a la casa de ella, contesto su mama:”señora, acabo de encontrar a su hija con ese pata, ellos están juntos”, la señora muy seria y haciendo respetar a su hija: “mira Marco ella me acaba de llamar y me ha contado lo que le has estado diciendo”.-“ Pero señora su hija está con él y usted lo sabia!”, la señora corto la comunicación.
En toda esa noche Marco no durmió, tampoco lloro, estaba en shock, no sabía que sería de su vida sin ella, sin querer se había convertido en el eje de su vida diaria, sabía que el amor había muerto hacía mucho, que era el sexo lo que lo mantenía tan unido a ella, era también que en su casa su mama ya no estaba, sus amigos tampoco estaban. Su vida no tendría ya sentido, aunque eso pasaría, las heridas algún día tenían que sanar, esa relación tuvo mucha pasión, de repente por eso merecía ese final tan novelesco, todas las lagrimas derramadas no le devolvieron ese amor adolescente que lo marco de tan joven, como tampoco le devolvió a la amiga que alguna vez tuvo en ella y quizás eso sea lo más triste de todo.









